Por un motivo que no viene al caso he ido a parar al disco duro de las cosas olvidadas, y he estado mirando las fotos que guardé de mi vida en la oficina, cuando ejercía de Arquitecto Técnico. Hace poco más de un año de eso pero a mí me parece que han pasado cinco, tengo la extraña sensación de que el tipo que sale en las fotos nunca fui yo, es muy raro experimentar melancolía por una vida, que a su vez, no parece haber sido la tuya.
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A los pocos días de empezar a trabajar supe que eso no era para mí, temí que fuera el concepto de "trabajo" en sí lo que no me gustaba, pero poco a poco me demostré a mí mismo que no me cuesta trabajar, que lo que me cuesta es trabajar en cosas que no significan nada para mí, "eso le pasará a todos" pensé, pero no era así, observando la oficina día tras día comprendí que a mi alrededor sí que había gente feliz, contenta y conforme con esa situación, se quejaban como todos, pero no les dolía de verdad. Desde entonces lo vi claro; tenía que cambiar 23 años de rumbo equivocado, y tenía que empezar cuanto antes. Sabía que no iba a ser fácil, que además de convencerme a mí mismo tendría que convencer a los demás. Tracé una especie de plan en el que sabía que vendrían unos años duros en los que el objetivo tenía que prevalecer, a veces me sentía como un guerrero agazapado detrás de mi propio destino, esperando el momento de abalanzarme sobre él y boicotear sus planes. Tras 2 años y medio saliendo de la oficina al local de ensayo, y del local de ensayo a la cama, y de la cama a la oficina, y los fines de semana embarcado en viajes solitarios para tocar en las salas más cutres y las situaciones más bizarras que los rincones de la geografía española me brindaban, y dormir las 6 horas reglamentarias (más 20 minutos de siesta), y parecer un yonki en la oficina los lunes y vuelta a empezar, y de invertir todo lo que ganaba en instrumentos y gastos derivados, y de sentir vértigo, y de llorar solo y desesperado en unas cuatro o cinco ocasiones... después de eso y más... de repente estoy aquí, justo donde quería estar hace casi cuatro años, con un disco en la calle y una girita por comenzar, sin pasta pero con futuro, con el que me he construido yo, no con el que me habían dado.
No sé cuánto tiempo voy a durar aquí, en mi camino, yo lo veo bastante claro y soy positivo, pero es posible que las cosas no salgan y tenga que volver a mi otra "no vida", en tal caso lo haría pero no sería lo mismo, habría cambiado algo muy importante, quizás algo que cambia toda percepción, y es que nunca me podré echar en cara a mí mismo que no lo intenté de verdad.
Mmmm, un relato un poco americanada... debe ser la sensación de intimidad que da el silencio de la madrugada, me flipa, si mis flanes salen bien estaré toda mi vida acostándome tarde.